Navidad no es el 25 de diciembre, es el 24 a las doce. No, en serio. Los días de diciembre vienen en este orden: 1 (2, 3, 4, 5 blablabla) 23, 24, 24-a-las-doce, 25. Navidad es el 24-a-las-doce, no el 25. El 25 es el día donde uno se aburre como un caracol porque esta todo cerrado y no hay posibilidades de hacer NADA remotamente productivo.
No es como si yo hiciera cosas productivas con los negocios abiertos.
En fin. En Navidad uno se junta con la familia, y si tenes una familia como la mía es muy divertido. Pero pensar que es navidad le saca todo lo lindo a la reunión. Porque además está siempre la chiquita que aún cree que Papá Noel existe y hay que inventarle veinte cosas para darle una explicación razonable de porque los tíos y los abuelos vienen con regalos en la mano que debería estar dejando Santa.
(A mi de chiquita me engañaban vilmente y me sacaban del cuarto mientras ponían todos los regalos) (Hasta que tuve cuatro y cometí el error de preguntar si Papá Noel existía) (Mi madre y su sinceridad!)
Anyway. Navidad es una mierda. En todos los sentidos. Lo único lindo es recibir regalos (y hasta ahí porque siempre tenés la duda de que cara poner si no te gusta, o peor, SI TE GUSTA) y reunirse con la familia (depende)
Pero las compras navideñas (que deberían aparecer como el mandamiento número once "No llevarás a tu hija a hacer compras navideñas"), el gordo de Navidad, las tarjetas, las lucecitas y todo, se pueden ir bien al carajo.
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