Grave error.
Tarde seis años en darme cuenta que soy una manipulada social. Que lo que la gente piensa de mi me importa (y mucho) (demasiado)
Pero a no confundirse. No me transformo en otra persona para agradar, si no que trato, constemente, de conformar al otro, de ver algo de orgullo o algo así.
¿Sabe por qué?
Porque le temo a la decepción.
¡Que palabra fuerte! Decepción. Le tengo un pánico que te morís. ¿Te imaginas que alguien te diga "Estoy decepcionado de vos"?
Me caigo mal. Me di cuenta hoy de que me caigo sumamente mal, de que no sería mi amiga si yo fuera otra persona. De hecho, si yo fuera otra persona (más confiada, más segura), lo más probable es que, si me viera por la calle, me tiraría por el puente más alto. O algo así.
¿Desde cuando este es el blog de una persona que se regodea en su miseria?
Merlín, que decadencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario