Quiero ser alguien en la vida, pero no quiero pasar por el procedimiento previo. El colegio me cansa, me asfixia, me aburre. La gente me tiene harta, no tengo fuerzas para nada. Como si hubiera un antes y un después.
Es que lo hay. Pero yo ya debería haber superado mi después. Tengo que volver a ser ese antes, Y no importa lo que la gente diga, yo tengo que estar bien. Ya es hora, ya es tiempo, ya tuve mi momento para llorar y afligirme.
¿O no? ¿Lo tuve? No sé, siempre tan pendiente del exterior, de no verme a mí, de negar todo. No sé si complete el proceso. Pero eso no importa. A nadie le importa. Por eso cuando estoy mal me calzo la máscara y que empiece el show. Estoy lista, puedo hacerlo.
Nadie quiere la representación constante de un antes que ya pasó, quieren que todo sea como se supone que debe ser. Mi ahora es un ahora desiquilibrado. Siento que todo se desbarató desde que ella se fue. Como si me hubieran cortado mi eje. Me hubieran arrancado de mi órbita.
Pero basta, que es demasiado meláncolico todo esto. Hay que estar bien, hay que sonreír. Hay que salir y presentar el mejor acto de tu vida, no decaigas, no te afligas. Deja de lado todo lo que te preocupa.
Todo se cae encima, y bueh, saldrás. Tenemos un reemplazo por si eso pasa. Sos vos, felicidades, saliste seleccionada como extra. Vamos, sonreí ¿Por qué lloras? No me vengas con boludeces, ya tenés que estar bien. Las cosas como son.
Mis ganas de levantarme de la cama se ven reducidas a ceros gigantes, quiero quedarme dormida y despertarme en el futuro. Quiero que ella esté conmigo. Quiero dejar de sentirme así.
Es todo tan contradictorio.
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