Septiembre nunca fue un mes que me volviera loca. No sé, tiene algo, que no me gusta. No es la primavera ni nada de eso, es algo, pero no tiene nada que ver con esto.
Sólo comento, porque me parece que estoy en deuda con este blog, hace tiempo que no le doy ni cinco de pelota, pobrecito.
Estoy contenta porque hoy me han regalado una notebook y es mía. O sea, sí, ya lo sabemos, genia, si te la regalaron es tuya. Pero creo que poca gente entiende lo mío como yo. Esta compu es mía, nadie se puede meter sin mi permiso. No tuve muchas cosas "mías", mías y de nadie más. Dónde puedo decir "No" "Por qué? Porque es mía" y fin de la discución. Siempre, desde que nací, tuve que aprender a compartir.
Así que tener algo mío (mío, mío, o sea, MÍO) me hace feliz.
Pero, tampoco es tan mía. Porque no la compre yo, la compraron mis viejos. Y si hubiera ido yo a comprarla ni siquiera, porque aún sería yo con la guita de mis padres.
El día que me compre algo con la plata que gane del sudor de mi frente, va a ser mi día D. Mi día, como mi notebook (o casi mía) y mí loqueseaquemecompre.
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