Hay una escena de Skins, de la temporada cuatro, dónde están Freddie y Effy en un parque, acostados en el pasto y Effy empieza a decirle que ella era capaz de combartirlos antes, pero ahora no puede, que llegó él y ahora no puede. Que él la hace débil (and I can't fight them) (I use to be able when I was strong but...) (you've made me weak)
Lo asustada que está Effy, lo mal que está, te destroza. Te destroza el ver a Freddie desesperarse por no saber cómo ayudarla (Effy, listen, what you want me to do?), porque no quiere repetir la historia, porque se muere un poco cuando la ve a Effy retorcerse debajo de él intentando escapar de algo. De algo que ni él ni nadie entiende.
Te rompe.
Y ella sigue (trey're coming! they're coming!) y él le dice que se quede ahí, que lo espere, que él lucha por ella.
(I'll fight them, I'll fucking fight them!)
(fuck off! fuck off, I'll kill you all!)
Y sale corriendo, y ella lo mira, desde donde está, y le cambia la cara, Freddie corre, aunque no sabe a donde está corriendo, y grita e intenta espantar cosas que no ve. Pero los ahuyenta, porque es Freddie, y siempre va a proteger a Effy. Siempre. Aunque le cueste la vida.
Effy se ríe, se ríe a carcajadas y el grito de él también se transforma en risa. Y es maravilloso porque, no entendes que acaba de pasar, pero te llenas de alegría porque alguien, por fin, está luchando por Effy.
Quiero que Freddie venga a espantar a mis demonios.
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