Es fin de semana me pongo al día con Supernatural. Estoy hasta las bolas de ver los adelantos en Warner (en Warner, en Warner! Que bajo he caído, Madre de Dios) y no entender un choto.
(si empiezo a dudar se me va la estabilidad al carajo)
Me canso de las cosas muy fácil, muy rápido, muy todo. Me da ganas de ahogarme (ese punto donde lo nuevo parece viejo y lo viejo parece nuevo)
Triste, triste.
Me siento en deuda con ese blog. Me siento en deuda con un montón de cosas.
Es como que sigo escribiendo para llenar algo inllenable, o sea, estas palabras no tienen significado, ninguna lo tiene, pero están acá, plasmadas, como si importasen. Como si a alguien le fuese a interesar que esten o no en este blog.
Me levante medio pesimista. Ja, irónico, justo yo. Las cosas como son, me quiero ir de vacaciones, quiero desconectarme un rato. Quiero, quiero, quiero. ¿Cuantas cosas que quiero, no? Soy como un tenedor libre, pero en lugar de llenarme el estómago de comida, pido cosas.
Es graciosa la forma en que yo me le río a la vida en la cara, a veces me amo. Más me vale morirme temprano o voy a hacerle quilombo al gerente. Me chupa un huevo que este con su familia en el Congo, yo quiero hablar con él y no me voy a mover de este pasillo hasta no lograrlo. ¡Sí, llame a seguridad! ¡No me importa! ¡Puedo con todos! ¡Con todos!
-¿Y? ¿Pudiste?
Cerra el orto.
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