Debido a mi estado de paranoia permanente, me di cuenta que soy la persona perfecta para cometer un crimen.
Cada vez que me subo a un colectivo, a un remis, taxi o camino por la calle, me imagino las dos millones de formas en las que alguien puede estar planeando mi asesinato/secuestro, y siempre son (modestia aparte) brillantes.
Lástima que esa sea la misma razón por la que soy la persona menos indicada para cometer un crimen.
Carajo.
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