En un par de horas me voy, junto con esa bandita de esquenúnes, a pasar unas vacaciones/viaje de egresados. Las que comenzamos a organizar el año pasado, viéndolo más como una posibilidad lejana, un tanto improbable. Algo que estaba allá, en el futuro, tan lejos que casi ni lo distinguís. Y, ahora, a sólo unas horas, es casi increíble, porque ayer mismo estábamos sentados en lo del Cha, viendo cabañas y sopesando la idea de ir en auto, o en tren.
Con padres, sin padres, en avión, en micro, no hay plata, hay plata, en carpa, en hotel, en cabaña, doce personas, diez, siete, ocho, nueve, una semana, dos semanas, diez días.
"-No lo puedo ver, por eso es tan maravilloso."
"-¿Quién va a hacer el asado si no venís?
-Me van a hacer llorar, perras."
"-No le quiero poner muchas expectativas para no ilusionarme, y disfrutarlo de todos modos. Sea lo que espero, o no."
"-¿Nos vamos de vacaciones, de vuelta, el año que viene?
-Si esto sale bien, obvio."
"-Son lo mejor del secundario.
-De la vida."
Y que sea, lo que sea.
Nos vemos el doce!
No hay comentarios:
Publicar un comentario