El otro día, antes de salir a escena (bastante antes) me dijiste que compartir escenario conmigo era una de las cosas más lindas, o algo así, y que me quería mucho.
A mí las cosas sentimentales no me salen muy bien cara a cara, siempre meto algún chiste, soy una boluda.
Pero te lo digo ahora.
Cuando estoy parada en el escenario, con las luces en la cara y todos los ojos de la gente, mirandome; lo único que mejora eso es girar la cabeza y verte a vos ahí. Parada, sentada, rubia, morocha, es lo mismo, da igual. Poder compartir el teatro, que es lo más lindo del mundo, con alguien tan dulce y tan especial, como vos, es un privilegio.
Y te adoro, y quiero que pasen cinco años volando, para que nos embarquemos juntas en esta nueva experiencia que se avecina, a lo lejos, esperando.
Si no hubiese tenido colegio, no hubiese dudado ni un segundo en pasar el día con vos.
Cuando te presente a mis amigos, así, orgullosa, lo hice porque así me siento de ser tu amiga y de vos: orgullosa.
Feliz cumpleaños, puchis puchis.
Todos podemos tener un mal día (guiño, guiño), pero eso nunca dura cien años.
"No hay nada tan malo que aún no pueda empeorar"
¡Vos callate, Ramona!
No hay comentarios:
Publicar un comentario