Las musculosas de tiras. La brisa de primavera. Las milanesas de zapallito. Limarme las uñas. Escuchar una canción en la calle y que me saque una sonrisa. La sensación de despertarse muy, muy temprano y poder seguir durmiendo. Siesta sin culpa.
Los pistachos. Las primeras páginas de un libro nuevo. Ese instante en el que me doy cuenta que un libro, una serie, una película o una persona me atrapó (y ya está, fui, no hay retorno)
La ducha caliente cuando vuelvo de una tormenta y tengo las medias mojadas y me siento tan incómoda que quiero cambiar de cuerpo.
Sentirme acompañada. El chocolate blanco. Un buen revuelto para cenar.
Ver una película de terror decente.
Acostarme y que Moony se me acomode arriba del pecho.
Darme cuenta de repente, como una epifanía que tengo de vez en cuando, que estoy viva. Que respiro y siento y pienso. Y estoy acá, tengo materia y con ella puedo hacer de todo. Que soy etérea y al mismo tiempo terrenal. Que hay un sol y una luna y estrellas y nubes y planetas y galaxias.
Un té en mi taza de los Beatles. Un muy mal chiste. Mi almohada.
Estoy muy triste y son las cinco media de la mañana. En once horas voy a estar tomando llamados en el trabajo y me siento miserable, angustiada y perdida. Cómo si alguien me hubiese sacado mis convicciones una por una.
Tenia muchas ideas de qué escribir. Una más deprimente que la otra.
En cambio, hice una lista de algunas de las cosas que más amo.
BIEN!!!
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